lunes, 11 de mayo de 2009



Esta es la historia de un sábado de no importa qué mes y de un hombre sentado al piano, de no importa qué viejo café. Toma el vaso y le tiemblan las manos, apestando entre humo y sudor y se agarra a su tabla de náufrago, volviendo a su eterna canción. La la la la la la la .. ♪


Toca otra vez viejo perdedor, haces que me sienta bien..

1 comentario:

Nicolás S. dijo...

El hombre del piano. Canción que yo al menos la conozco por Guillermo Guido, este comentario no creo que lo leas tampoco, por ser de una nota de tal fecha. Cada vez que lo leo me gusta más tu blog. Te felicito, está muy bueno.