sábado, 20 de junio de 2009

Canción definitiva


Voy a hacer mi canción definitiva, la que cuenta y recuenta mi corta y larga vida, a escribirla en tinta roja como todos los ladrillos de mi barrio, el rojo del fracasado, como el vino rancio que se beben todos los borrachos. ¿Cuánto me queda, cuántos amigos se tiraron del camino, cuánto he llorado y por qué carajo me he reído en estos años, qué canción me hizo morir estando viva? Y, ¿qué día me pinté y se perdió toda mi niñez?. No puedo soñar dormida, si a la noche tengo frío. 18 años, 18 frases, 18 abrazos a mi misma. ¿Cuándo tocaré en Las Ventas como Lennon y MC Cartney, como Silvio?. ¿Cuándo sonará el teléfono llamándome a gritos?..
¿Quién me echará una mano y unas gracias a la vida, quién me dará una salida, un "hasta pronto, un ten cuidado"? Las caricias de mamá, los silencios de mi papá y mi hermano, que es hermano más allá de toda sangre. Estoy llorando y no he empezado mi terapia de curar los malos sueños, me he cansado resumiendo los orgasmos en mi vida de frustrada cuando quiero que me quieran, se que pido demasiado, que la luna está muy cerca, yo la he visto por mi barrio aunque no hay nadie que me crea y si miento no es pecado. Tribunal y sus mil plazas, mis amigos, muchos besos para ellos por si acaso no nos vemos y mi bajo y mi guitarra..
Mi pueblo y mis amigos se hacen viejos y me pierdo sus arrugas, sus vicios y mi abuela aún no se ha muerto. Tengo otra gran madre, otra abuela siempre vieja, que me cura el desengaño si estoy triste, si me muero por la vida...
Juan y tantos años de casados como hermanos, se pasaron de juguetes a nostalgias y cigarros. Y los mil discos escuchados y ahora pienso por qué carajo aún no nos hemos abrazado. Los amigos, insultos, el cine, los domingos de regreso hacia ninguna parte...
Neruda y compañía, los trenes para Atocha, mi autobús y Rosario como un colegio y los bares como un recreo. Mi cabeza no asimila lo que cambia en un segundo mi concepto de alegría.
La gente y cada frase, nuestro grupo y la guitarra y el amigo y el amigo y el amigo que ahora somos. 18 resumidas, 18 maldiciones, 18.000 destinos que ahora sé que no son míos, y mi foto en el carnet que no soy yo sino un abismo.
Y para él, un "te quiero" de Melissa, un consuelo de Maria, un "me gustas", "hasta pronto", tantas, tantas despedidas y el sonido inconfundible del dolor en mi garganta y mi perra, que no entiendo, por qué lloro junto a ella y la acaricio por la noche.
Mi discurso final ante el congreso de la vida, sé que voy a improvisarlo cuando tenga ochenta años y con suerte..que no temeré a la muerte si me agarra sonriendo.
¿Dónde estás?, mi pasado, mi presente, ¿cuántos cosas me he dejado en la cuneta de mi mente?
Perdonen mis insultos, mis molestias, mis agravios. Algún día todos sepan que quise, que amé, que esta casa sin personas no tendría ningún sentido, está muy claro. 18 libros buenos. 18 apariciones en mi vida. 18 colecciones tan privadas, sólo mias, porque nadie puede entrar en los pasillos de mi alma, ni en el alma de ninguno. Cada cual tiene su mundo y con esto termino, pero no se vayan todavía, que aún hay más "verdulerías". Ya les cuento, en un futuro, si todavía tengo fuerza de venderme por palabras, esto es sólo un primer tomo. Suscribirse si interesa y si no, pues hasta pronto, que voy a tender la ropa que ahora es lo que más me importa...
Así que ya veré mañana. 25, 26, 27 madrugadas. Me despido con un beso y ahora sí..ahora sí que cuelgo, que la ropa hay que tenderlal. No quiero estar desnuda..para que me veáis por dentro.

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