martes, 27 de octubre de 2009


Mi intención nunca fue volverme grande, ni quejarme si llegaba a pasar. Pero es la noche que me agarra desenvuelta , desvelada, tan violenta, enojada de admitir que las cosas se tornaron más complejas, que no creo ya en ovejas que me hagan dormir. El mundo era de fibra y plastilina, las nubes de tiza y algodón. Mi fortuna se contaba en golosinas, mi tristezas en pedazos de cartón. Y una noche me puse a pensar si habré gastado tantas lágrimas, que de grande me cuesta llorar. Y escapé de mi casa, me soné la nariz, me escondí en una plaza para ser un ratito feliz. Pero el arenero me llena de arena, fui presa por regar un árbol con pis, le hice señas a un muñeco que nunca me vio, me perdí y ya nadie aplaudió.



ADRIÁN BERRA, ♥

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