domingo, 11 de julio de 2010

Llegó con su espada de madera y zapatos de payaso, a comerse la ciudad. Compró suerte en "Doña Manolita" y al pasar por la Cibeles quiso sacarla a bailar un vals como dos enamorados y dormirse acurrucados a la sombra de un león.


"¿Qué tal? estoy sola y sin marido, gracias por haber venido a abrigarme el corazón."

Ayer, a la hora de la cena, descubrieron que faltaba el enfermo 16. Tal vez, disfrazado de enfermero, se escapó de Ciempozuelos con su capirote de papel. A su estatua preferida, un anillo de pedida le robó en El Corte Inglés. Con él, en el dedo al día siguiente, vi a la novia del agente que lo vino a detener. Cayó como un pájaro del árbol, cuando sus labios de mármol le obligaron a soltar. Quedó, un taxista que pasaba, mudo al ver cómo empezaba la Cibeles a llorar y chocó contra el Banco Central..

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