Cansada. ¡Sí!. Cansada de usar un solo bazo, dos labios, veinte dedos, no se cuántas palabras, no se cuántos recuerdos, grisáceos, fragmentarios.
Cansada. ¡Sí!. Cansada por carecer de antenas, de un ojo en cada omóplato y de una cola auténtica, alegre,
desatada y no este rabo hipócrita, degenerado, enano.
Cansada, sobre todo, de estar siempre conmigo, de hallarme cada día, cuando termina el sueño, ahí, donde me encuentre, con las mismas narices y con las mismas piernas; como si no deseara esperar la rompiente con un cutis de playa y vivir, unos meses, adentro de una piedra.
Cansada. ¡Sí!. Cansada por carecer de antenas, de un ojo en cada omóplato y de una cola auténtica, alegre,
desatada y no este rabo hipócrita, degenerado, enano.
Cansada, sobre todo, de estar siempre conmigo, de hallarme cada día, cuando termina el sueño, ahí, donde me encuentre, con las mismas narices y con las mismas piernas; como si no deseara esperar la rompiente con un cutis de playa y vivir, unos meses, adentro de una piedra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario